A todas las empresas que buscan financiamiento, aunque el impacto puede ser especialmente relevante para las MiPyMEs que no cuentan con un historial crediticio bancario amplio.
Las entidades financieras supervisadas por el BCU podrán acceder, bajo determinadas condiciones, a información sobre el cumplimiento de obligaciones de una empresa. Esto incluye información de DGI y BPS, cuando el contribuyente autorice su acceso en los casos en que se requiera consentimiento.
Porque una empresa que cumple regularmente con sus obligaciones puede utilizar ese historial como una señal adicional de confiabilidad frente a una institución financiera, incluso si no tiene suficientes garantías tradicionales o antecedentes de crédito.
Podría facilitar el acceso al financiamiento, reducir trámites y acelerar la evaluación de una solicitud de crédito. Para una MiPyME que necesita capital para invertir, comprar equipamiento o sostener su actividad, contar con información adicional que respalde su comportamiento puede ser una ventaja.
Cuando la norma exige consentimiento, este debe ser informado y expreso. Sin embargo, para una empresa que necesita financiamiento, la decisión de autorizar el acceso puede estar condicionada en la práctica por la necesidad de obtener crédito. El artículo también contempla situaciones en las que el consentimiento no es necesario, de acuerdo con las excepciones previstas por la normativa de protección de datos.
Es importante entender qué información se compartirá, quién podrá acceder a ella, con qué finalidad y durante cuánto tiempo. También conviene conocer los mecanismos disponibles para corregir información incorrecta y ejercer los derechos previstos por la normativa de protección de datos.
El artículo 19 puede hacer que el historial de cumplimiento ante el Estado tenga un peso mayor en la evaluación crediticia. Para una empresa cumplidora, puede ser una nueva herramienta para demostrar solvencia; para otra con incumplimientos o información incorrecta, puede convertirse en un factor que dificulte o encarezca el acceso al crédito.
Facilita el acceso al financiamiento. Una empresa que tiene buen comportamiento de pago pero no dispone de suficientes garantías reales puede utilizar su historial de cumplimiento como un elemento adicional para demostrar confiabilidad. Esto puede ser especialmente valioso para pequeñas y medianas empresas y para actividades que requieren inversiones importantes, como el transporte.
Reduce burocracia y costos administrativos. La empresa no tendría que presentar reiteradamente documentación que ya está en poder del Estado. La información podría ser consultada electrónicamente, reduciendo trámites y tiempos de verificación.
Puede acelerar las decisiones de crédito. Una institución financiera que dispone de información confiable y actualizada puede evaluar más rápidamente una solicitud. Esto resulta particularmente útil cuando el financiamiento se necesita para renovar flota, adquirir maquinaria, comprar neumáticos o incorporar equipamiento.
Puede favorecer la competencia entre financiadores. Una empresa puede demostrar su comportamiento mediante información objetiva, sin depender exclusivamente de su relación histórica con un determinado banco.
Reconoce responsabilidades sobre la calidad de la información. El proyecto asigna a los organismos públicos suministrantes responsabilidad por la exactitud, veracidad y actualización de la información, y a las instituciones que la reciben responsabilidad por su confidencialidad, integridad y seguridad. También reconoce derechos de rectificación y prevé mecanismos de trazabilidad y control.
El mismo sistema que beneficia al cumplidor puede perjudicar al que registra incumplimientos. La información positiva y negativa puede incorporarse a la evaluación del riesgo. Un atraso, una deuda o una diferencia con DGI o BPS podría influir negativamente en la decisión de financiamiento.
Existe riesgo de interpretar una situación empresarial sin contexto. No es lo mismo una deuda incumplida que una obligación incluida en un convenio de pago, una diferencia controvertida o una dificultad transitoria de liquidez. Si el sistema transforma situaciones complejas en simples indicadores de riesgo, puede perjudicar injustamente a la empresa.
Los errores en la información pública pueden tener consecuencias económicas. Si un dato incorrecto provoca el rechazo o el encarecimiento de un crédito, la posterior rectificación puede no reparar el perjuicio ya producido. Por eso es importante que la corrección alcance también a quienes recibieron la información.
El consentimiento puede ser formalmente voluntario pero económicamente condicionado. En los casos en que el consentimiento resulte exigible, una empresa puede negarse a autorizar el acceso a su información, pero si necesita financiamiento puede percibir que hacerlo reduce sus posibilidades de obtenerlo. Esta cuestión debe analizarse además considerando que el artículo contempla supuestos en los que el consentimiento no resulta necesario por aplicación de las excepciones previstas por la Ley Nº 18.331.