Entre raíz y vanguardia, una voz que construye
Diego Janssen eligió rebelarse frente a los mandatos familiares y abrazar la música como destino vital. Su obra se sostiene en la autenticidad y en la fusión entre candombe y electrónica, un equilibrio que refleja innovación y raíz. La disciplina marcada en su infancia y la sensibilidad descubierta en su recorrido lo impulsan a seguir, incluso en la incertidumbre. Como productor, ha acompañado a decenas de artistas, generando impacto humano y artístico que se expande más allá de los escenarios.
¿Por qué decidiste iniciar este camino?
Fue un impulso interior que hoy en día sigo buscando… ese mundo místico que sigo. Me interesa mucho el mundo espiritual; la música es una vía de ese camino.
¿Qué problema, necesidad o inquietud querías resolver cuando comenzaste?
Mi inquietud era crear algo auténtico y distinto, que aportara innovación en la música.
¿Qué te impulsa a seguir cuando el camino se vuelve difícil?
La disciplina de mi infancia y la resiliencia me sostienen. Siento que tengo una fuerte tenacidad que también tiene que ver con, un poco con esa educación tan fuerte, que he tenido. Eso me hace bastante más tenaz que la media. Aunque obviamente me ha estado cerca de romperme…
¿Qué impacto te gustaría generar a través de lo que hacés?
Me interesa mucho la innovación y la diferenciación… lo genuino, la autenticidad como valor principal en lo que yo hago.
“La autenticidad como valor principal en lo que hago… equilibrio no forzado entre raíz e innovación.”
¿Qué estás construyendo con este proyecto?
Estoy construyendo una propuesta musical que fusiona raíz, candombe, con innovación, tecno, además de mi rol como productor.
¿Qué lo hace diferente o qué valor aporta?
En todo este tiempo no ha habido ni un disco en el que yo haya aplicado el piloto automático. Soy súper exhaustivo con cada artista con el que trabajo. La gente con la que trabajo termina siendo un amigo, porque hay una cosa de cariño, de respeto hacia la música que todos me traen.
Si tuvieras que explicarlo en una frase simple, ¿cómo lo describirías?
Autenticidad y equilibrio no forzado entre raíz e innovación.
¿Qué parte de este proyecto refleja más quién sos?
Yo creo que siempre me apoyé en el sonido, la emoción que genera la música.
¿Cuándo sentiste por primera vez, que este proyecto realmente podía funcionar?
Hasta hoy en día todavía tengo que auto terapiarme… con la música se puede vivir, pero hasta hoy en día igual está la duda. Es duro porque justamente está súper enraizado en lo que me decía mi papá y mi familia. Es una lucha constante.
¿Cuál fue uno de los desafíos más grandes que enfrentaste hasta ahora?
Ser de una familia que no son músicos y no han tenido los contactos… lo he tenido muy difícil por varios lados, porque justamente ser de una familia que no son músicos y no han tenido los contactos...
Yo siempre vi, como otros con mucho menos herramientas aunque con mucho más contactos, me han pasado por arriba en oportunidades. Y bueno, eso es duro y uno sigue igual.
¿Hubo un antes y un después en tu recorrido?
El nacimiento de mi hija, que justo se relacionó con la pandemia al mismo tiempo. Y la muerte de mi padre me marca el comienzo del camino que me llevó a mi primer álbum. Después el nacimiento de mi hija tiene que ver más con mi segundo álbum. Son como mojones de la vida: una muerte importante y un nacimiento importante.
¿Qué cualidad personal fue clave para impulsar este proyecto?
La rebeldía, de alguna forma, fue la clave. Yo crecí con la expectativa de que iba a ser ingeniero, porque tenía buenas notas, porque era inteligente, y mi familia me presionaba para que siguiera ese camino. Pero me rebelé contra eso y dije: 'Yo voy a ser músico.' Fue una locura, porque para las dos familias era algo fuerte, pero al final me terminaron apoyando. Esa rebeldía frente a lo que esperaban de mí fue lo que me permitió elegir mi propio camino.
Y también está la rebeldía en la música. Hacer música de raíz y modificarla, transformarla, es un camino súper difícil. Hay que ser rebelde para saltar esas barreras, para cuestionar lo establecido. Sin esa rebeldía, obviamente, no estaría acá.
Es reloco porque ahora está pasando con Jorge Drexler, que está haciendo algo relativamente parecido desde hace poco, con el candombe y todo. Y es fuerte verlo tener éxito con una idea similar, porque confirma que ese camino que yo elegí también tiene sentido.
¿Qué aprendiste sobre vos mismo, a lo largo de este camino?
Aprendí que soy un ser súper sensible. Encontré muchísimas páginas dentro de lo que soy, facetas. Creo que también es una de las razones principales para meterte a ser artista: conocerte por dentro a profundidad.
¿Qué tipo de decisiones te resultan más difíciles, cuando desarrollás tu proyecto?
Me ha costado mucho ser frontal con la parte económica, con la parte artística… por miedo a lastimar a la persona, eso me ha frenado. A veces por no decir las cosas en el momento me las guardo, y cuando se lo tenés que decir ya no vas a tiempo.
¿Cómo creés que te describirían, quienes trabajan o colaboran con vos?
Me han elogiado mucho… muy ordenado, capaz de empatizar. En todo este tiempo no ha habido ni un disco en el que yo haya aplicado el piloto automático. Soy súper exhaustivo con cada artista con el que trabajo. La gente con la que trabajo termina siendo un amigo.
¿Cómo organizás tu trabajo?
Yo nunca tuve un laburo de de 8 horas. Yo no sé lo que es. Entonces, yo sé lo que es perderse y desordenarse y que no pase nada, en semanas. También sé que eso a veces es necesario para estirarse y para cargarse de cierta energía. No existe eso de el artista que está constantemente sin volverse loco, escribiendo y sacando y produciendo, tampoco no tenemos que hacer pura producción.
Pero para que las cosas sucedan hay un punto de orden, de la higiene del del espacio de trabajo, no tener papeles por todos lados, etc.
¿Cómo tomás decisiones importantes en la incertidumbre ?
Con resiliencia y confianza en mi impulso interior, aunque la duda me acompaña.
¿Dónde sentís que tu trabajo genera más impacto hoy?
Históricamente siempre fue más dentro del ambiente de los músicos. Hoy en día ya se abrió más a los DJ y a las personas que asisten a los eventos de música electrónica.
Como productor, hay un impacto en 60 personas por lo menos… son tres, cuatro discos por año hace casi 20.
¿En qué entorno o contexto nació tu proyecto?
En un contexto familiar ajeno a la música, lo que me obligó a abrirme camino solo.
¿Dónde encontrás inspiración o nuevas ideas para seguir creando?
La motivación artística tiene mucho que ver con cosas que me van pasando a mí… la muerte de mi padre, el nacimiento de mi hija, la separación... Y las ideas caen, o sea, soy un canal. Yo creo que hay algo superior, que hay una fuente y somos canales. Nosotros no somos artistas, nada más.
¿Qué significa para vos hacer visible lo que estás construyendo?
Lo fundamental es lograr hacerlo y obviamente, la resonancia que pueda tener también. Lo fundamental es seguir haciendo arte el resto de mi vida.