Una historia de propósito, resiliencia y vocación
En esta entrevista, descubre cómo Luisela Borges transformó los cambios y desafíos de su vida en una nueva forma de ejercer su profesión. Entre Venezuela y Uruguay, su recorrido revela que la medicina no es solo técnica: es identidad, empatía y la capacidad de reinventarse sin perder el propósito.
Si tuvieras que resumir en una frase el “por qué” de tu trabajo, ¿cuál sería?
Mi trabajo tiene sentido porque me permite ayudar a las personas a recuperar bienestar, confianza y calidad de vida, uniendo ciencia, sensibilidad y propósito.
¿Cómo lográs que cada encuentro con pacientes sea un espacio de confianza y resiliencia?
Escuchando de verdad, construyendo confianza con respeto, honestidad y presencia.
¿Cómo integrás tu experiencia personal en el acompañamiento que brindás?
Mi experiencia personal me hizo más empática. Haber atravesado cambios y duelos me permite conectar desde un lugar más humano.
¿Quiénes fueron tus referentes en la medicina y en la vida?
Han sido varias personas: mi madre, mi abuelo, mis profesores de facultad, mis compañeros de posgrado y las personas que me acompañaron en Uruguay. Cada uno aportó algo esencial a la médica y a la persona que soy hoy.
¿De qué manera Venezuela forjó tu identidad como doctora?
En Venezuela me formé con una medicina muy humana, de entrega y vocación real. Esa base me acompaña hasta hoy.
¿Qué significa ejercer la medicina en Uruguay?
Más allá de lo técnico, es una segunda oportunidad, un proceso de reconstrucción personal y profesional. Representa resiliencia, gratitud y la posibilidad de seguir haciendo lo que amo.
¿Qué te inspira hoy a seguir ejerciendo la medicina después de tantos cambios en tu vida?
Me inspira recordar que la medicina nunca fue solo una profesión, sino una forma de darle sentido a mi vida. Acompañar a alguien en un momento vulnerable es un privilegio enorme.
¿Qué propósito íntimo te acompaña cada vez que atendés a un paciente?
Aliviar, acompañar y ayudar a que la persona se sienta mejor, por dentro y por fuera.
¿Qué valor diferencial aporta tu mirada formada en Venezuela y enriquecida acá?
La mezcla: vocación y cercanía humana de Venezuela, sumadas al orden y crecimiento que aprendí en Uruguay.
¿En qué momento decidiste dar un giro y buscar nuevos caminos?
No fue un solo día, sino una suma de momentos en los que entendí que debía reinventarme.
¿Qué horizonte visualizás para tu carrera y tu vida en los próximos años?
Una etapa de crecimiento, consolidación y expansión en una medicina integral, estética y regenerativa, sin perder el lado humano. Quiero inspirar con mi historia y demostrar que siempre es posible volver a empezar.
¿Qué etapa atravesaste al revalidar tu título en Uruguay y cómo viviste ese proceso?
Escalar Fue desafiante y exigente. No solo exámenes, sino también sostener la incertidumbre y reafirmar mi valor. Me fortaleció muchísimo.