Millones de pesos circulan entre gimnasios, chats de WhatsApp y perfiles de Instagram. Son suplementos deportivos. Algunos productos tienen registro sanitario. Muchos vendedores, no: nadie sabe exactamente cuántos operan sin habilitación. El MSP no publica ese dato.
Cuando el resentimiento atrapa
Ponés el cuerpo. Entrenás. Cuidás la alimentación. Y después comprás ese polvo de proteínas que te recomendó el instructor del gimnasio, o que viste en una historia de Instagram con 30% de descuento. Puede parecer una decisión inteligente. Puede ser una de las peores.
En Uruguay, el mercado de suplementos deportivos crece sin pararm y sin que nadie sepa exactamente cuánto vale, porque no hay estadísticas oficiales. El Ministerio de Salud Pública (MSP) no publica datos de ventas. La Cámara Uruguaya de Suplementos Nutricionales (CUSN) tampoco. Lo que sí se sabe es que las tiendas especializadas se multiplican, Mercado Libre acumula miles de transacciones mensuales y el canal informal, Instagram, WhatsApp, vendedores sin registro, mueve una porción significativa y completamente opaca del negocio.
El problema detrás del envase
Para vender un suplemento deportivo en Uruguay, la ley exige: habilitar la empresa ante el MSP, registrar cada producto individualmente, cumplir con el Reglamento Bromatológico Nacional y abonar IVA del 22% más IMESI. Un proceso costoso, lento y que muchos vendedores informales simplemente ignoran.
¿El resultado? Productos que circulan sin registro sanitario, sin control de calidad, sin garantías de que lo que dice el rótulo es lo que hay adentro. Y en algunos casos, con sustancias que directamente no figuran en la etiqueta.
Los riesgos son concretos: adulteración con ingredientes no declarados, contaminación cruzada en plantas sin certificación, etc. Para deportistas federados o que compiten, el riesgo más grave de todos: dar positivo en un control antidopaje por una sustancia que ni sabían que estaban consumiendo. Uruguay suscribió el Convenio Internacional contra el Dopaje en el Deporte (Ley 18.254), pero eso no protege a quien compra sin saber.
La FDA no te salva
Muchos compradores creen que si un producto viene de Estados Unidos o dice en el rótulo que cumple estándares americanos es porque la FDA lo aprobó. Falso. La FDA no aprueba suplementos dietéticos antes de su comercialización. Bajo la Ley DSHEA de 1994, son los propios fabricantes los responsables de garantizar la seguridad de lo que venden. La FDA actúa después: cuando ya hay un problema, cuando ya hay un damnificado.
Un dato que incomoda: entre 2010 y 2012, la propia FDA analizó una muestra del mercado y encontró que cerca del 70% de los suplementos no cumplía con las regulaciones básicas de fabricación. Eso en el país que los produce. Imaginá qué pasa cuando ese producto viaja sin cadena de custodia hasta un grupo de WhatsApp en Uruguay.
Un mercado que nadie controla del todo
Lo que sí crece con datos verificables: la cantidad de locales especializados. Wikimusculos tiene presencia en el Montevideo Shopping, Punta Carretas, 18 de Julio, Costa Urbana y más. Suplementos.uy, Odín Uruguay, FitnessLab, Dojo.uy , el ecosistema formal existe y cumple con los requisitos.
El problema es lo que está al lado: el vendedor sin local, sin factura, sin habilitación, pero con 50.000 seguidores y una foto con músculos.
La ciencia, mientras tanto, es clara en algo: los suplementos con mayor evidencia - creatina monohidratada, proteína de suero de leche, cafeína - están clasificados en el Grupo A del Instituto Australiano del Deporte, el referente mundial. Funcionan. Pero funcionan cuando son lo que dicen ser, cuando están bien fabricados, y cuando los usa una persona con supervisión nutricional adecuada.
No funcionan y pueden hacer daño, cuando son polvos de procedencia incierta comprados a precio de oferta.
Ningún suplemento reemplaza una dieta equilibrada ni un plan de entrenamiento. Y ningún precio tentador en Instagram reemplaza la certeza de saber qué estás poniendo en tu cuerpo.
Antes de cerrar la web y seguir scrolleando, una pregunta honesta: ¿sabés realmente qué hay en el suplemento que tomás? ¿Quién lo vende, dónde se fabrica, si tiene registro sanitario?
Si la respuesta genera alguna duda, puede ser el momento de mirar hacia otro lado. No para abandonar el rendimiento ni el cuidado del cuerpo. Todo lo contrario: para encontrar caminos con más respaldo, más control y menos incertidumbre.
Uno de ellos es la sueroterapia. A diferencia de los suplementos que se compran por Instagram, la sueroterapia es un tratamiento médico: se aplica de forma intravenosa, en un entorno clínico, con un profesional de la salud que evalúa a cada paciente antes de indicar qué compuestos necesita y en qué dosis. Vitaminas, minerales, aminoácidos, antioxidantes: los mismos principios activos que prometen muchos suplementos, pero con composición verificada, absorción directa al torrente sanguíneo y seguimiento médico en cada sesión.
Nada de polvos de origen incierto. Nada de vendedores sin habilitación. Nada de leyenda con letras pequeñas. En la próxima entrega, analizamos en detalle cómo funciona, para quién está indicada y por qué cada vez más deportistas y no deportistas, la eligen.