VERÓNICA FURTADO: del caos al foco
Mentora y consultora que acompaña a emprendedores a ordenar sus ideas y negocios desde la autenticidad y la resiliencia.
Mentora y consultora que acompaña a emprendedores a ordenar sus ideas y negocios desde la autenticidad y la resiliencia.
¿Por qué decidiste iniciar este camino?
Mi camino nace de una búsqueda profunda de libertad, pero también de sentido. Siempre fui una persona inquieta, curiosa, con alma aventurera y con una necesidad muy clara de crear mi propio rumbo. Emprender no fue una opción, fue una respuesta interna.
A lo largo de más de 20 años de experiencia y formación, y más de 10, trabajando directamente con emprendedores, construí desde la práctica real: probando, cayendo, volviendo a empezar y aprendiendo en cada etapa. Ese recorrido me llevó a entender que no era solo mi crecimiento, sino una herramienta para acompañar a otros.
Hoy, como mentora y consultora, mi propósito es ayudar a emprendedores y empresas a ordenar su caos, bajar a tierra sus ideas y alinearlas con un crecimiento consciente y sostenible, conectado con quiénes son, con lo que realmente quieren y necesitan, para que puedan accionar con claridad y coherencia en base a sus propios valores.
¿Qué te impulsa a seguir cuando el camino se vuelve difícil?
Me impulsa mi historia, porque yo soy el camino. Y también las historias de quienes acompaño. Sé lo que es empezar de cero, reinventarse, dudar y atravesar la incertidumbre, pero también sé que del otro lado siempre hay crecimiento.
Hoy no me mueve solo la necesidad, sino la coherencia con quien soy. Sigo porque confío en mi proceso, porque aprendí a sostenerme incluso en los momentos más desafiantes y porque tengo la convicción de que lo que hago, realmente transforma. Sé que siempre hay una forma de avanzar y salir de ese lugar, en el que te encuentras hoy.
¿Qué impacto te gustaría generar a través de lo que hacés?
Quiero generar una transformación real. Que las personas no solo crezcan en sus negocios, sino que también se conviertan en versiones más seguras, ordenadas y libres de sí mismas.
Mi intención es que se animen a creer en ellas, a ordenar su vida y su negocio, y a mirar su proceso desde otra perspectiva. Que puedan recuperar su credibilidad, desbloquear ese nivel donde estuvieron estancados y volver a accionar.
Muchas veces, mi rol es simplemente dar ese empujoncito o compartir algo que les haga “clic” y les permita salir del lugar en el que están hoy.
¿Qué estás ccreando hoy con tu proyecto y qué significa para ti?
Hoy estoy construyendo espacios de acompañamiento estratégico con base emocional para emprendedores y empresas que inician. Programas como Reset Estrategico, mi Método Aterriza, y consultorías para empresas más establecidas, donde no solo se trabaja el negocio, sino también la persona y sus valores.
Mi enfoque es integral: trabajar el Ser para potenciar el Accionar, entendiendo que no somos solo una cosa, somos un todo. Busco que cada proceso respete la esencia de quien emprende (la persona), sus valores y su visión, sin perderse en el camino.
¿Qué lo hace diferente o qué valor aporta?
Mi enfoque integral. No separó el negocio de la persona. Íntegro estrategia, orden y desarrollo personal, porque entiendo que lo que no se ordena adentro, difícilmente se sostenga afuera. No trabajo solo lo técnico, sino también lo emocional, la claridad y la acción. Voy a la raíz, no me quedo solo en lo visible. Y acompañó desde la experiencia real, no desde la teoría, porque yo también atravesé ese camino.
Si tuvieras que explicarlo en una frase simple, ¿cómo lo describirías?
Acompaño a emprendedores a pasar del caos al foco, aterrizando sus ideas y ordenando su negocio y su vida con claridad, coherencia y conexión.
Si tuvieras que explicarlo en una frase simple, ¿cómo lo describirías?
La cercanía y la autenticidad. Soy una mentora aventurera, con mentalidad libre, empática y profundamente conectada con los procesos reales. No soy una mentora distante: camino con las personas desde mi historia, mis errores y aprendizajes.
También refleja mi evolución constante. Mi proyecto crece conmigo. No enseño lo acompañó desde un lugar estático, sino desde lo que transito, cuestiono y transformo en cada etapa.
Y hay algo clave: yo soy el camino. Si acompaño a alguien en su proceso, es porque yo ya lo caminé antes.
¿Cómo organizás tu trabajo para que el emprendimiento avance?
Trabajo con estructura, pero sin rigidez, combinando planificación estratégica, herramientas de inteligencia artificial y métodos propios, siempre adaptados a cada proceso. Todo comienza con un diagnóstico (sesión cero), desde donde defino un plan claro y flexible, según la realidad de la persona o empresa. El acompañamiento se organiza en etapas y sesiones, con seguimiento y objetivos a corto y mediano plazo, para que sea alcanzable y no abrumador.
Mi enfoque es empático y realista: no hago el proceso por ellos, los acompaño a ordenar su caos, tomar decisiones y avanzar con claridad, respetando sus tiempos y su camino.
¿Cómo tomás decisiones importantes cuando hay incertidumbre?
Desde la alineación. Escucho mucho mi intuición, pero también bajo todo a estrategia. Es un equilibrio entre sentir y pensar. Evalúo las opciones, pero si no hay coherencia interna, no avanzo. Para mí, la decisión correcta es la que está alineada con quién soy, hacia dónde quiero ir y con lo que realmente necesito en ese momento. Y desde ese mismo lugar, acompaño a otros a tomar decisiones en esa misma frecuencia: alineadas con su proceso, su verdad y lo que realmente necesitan descubrir o hacer el clic.
¿Cuándo sentiste por primera vez, que este proyecto realmente podía funcionar?
Cuando dejé de intentar encajar en modelos externos y empecé a crear desde mi propia forma. Cuando fui fiel a mi esencia de cómo quería acompañar a las personas, no desde cómo “debería” hacerlo por ser mentora, sino dándole mi toque diferencial, creando mi propio método y dejando mi huella única. Y lo confirmé cuando empecé a ver resultados reales en las personas que compartía lo que hacía y los acompañaba en sus situaciones que me comentaban . Ahí entendí que esto no era solo para mí, sino que tenía un impacto verdadero en otros.
¿Cuál fue uno de los desafíos más grandes que enfrentaste hasta ahora?
Digamos que fue más de uno, pero todo surgió en el mismo momento así que lo describo como uno. Sostenerme en momentos de incertidumbre personal y profesional, aprendiendo a avanzar incluso sin tener todo claro.
Sobre todo en mis momentos más oscuros, cuando sentí que toqué fondo. No solo en mi proyecto, con negocios que no prosperaron, sino también a nivel personal: el fallecimiento repentino de mi papá, una separación, vínculos de amistad que se disolvieron, sin ingresos estables y con la cuenta en cero. Estaba en un estado emocional muy vulnerable, sin saber bien qué hacer. Y aun así, tomé una decisión: continuar con lo que sí tenía. Mi actitud, mi fuerza, mi fe, mi resiliencia y todo el conocimiento que había adquirido a lo largo de mi camino.
Ahí entendí que el verdadero desafío no era solo sostenerme, sino dejar de sobrevivir para empezar a construir con intención. Pasar de reaccionar a lo que pasaba, a elegir conscientemente cómo quería vivir, trabajar y crecer.
¿Hubo un antes y un después en tu recorrido?
Sí. Cuando empecé a trabajar más en mí que en el afuera, todo empezó a cambiar. Y lo que más me marcó fue entender que el crecimiento no es hacer más, sino ser. Es permitirnos estar conectados con lo interno, con uno mismo, sin perdernos en el hacer constante, sino encontrando un equilibrio real entre ambos.
¿Qué aprendizaje cambió tu forma de trabajar o tomar decisiones?
Que el orden interno define el orden externo. Entendí que el orden no es solo una herramienta, sino una forma de vivir.
Desde ahí, todo lo que hago tiene más sentido, porque no trabajo solo desde la acción, sino desde la coherencia entre lo que soy, lo que pienso y lo que hago.
¿Qué cualidad personal fue clave para impulsar este proyecto?
La resiliencia y mi capacidad de reinventarme. Nunca tuve miedo de empezar de nuevo —que no es lo mismo que empezar de cero—, porque cada etapa me dejó aprendizajes, experiencia y recursos que me permitieron volver a intentarlo con más conciencia. Incluso cuando no tenía dinero, tenía herramientas internas y conocimiento para seguir adelante y lograrlo una vez más.
Porque no creo en el “empezar de cero”; para eso tendríamos que olvidar todo, y eso no pasa. Cada error o “fracaso” es aprendizaje, y cada problema es, en realidad, un nuevo desafío y una oportunidad de hacerlo mejor.
No me quedé en versiones viejas de mí. Fui evolucionando, adaptándome y creciendo con cada etapa, y eso es lo que hoy también transmito en todo lo que hago.
¿Qué aprendiste sobre vos mismo, a lo largo de este camino?
Aprendí que soy mucho más fuerte de lo que creía, y que cuando confío en mí, todo empieza a ordenarse. Que no necesito tener todo resuelto para avanzar, pero sí necesito estar alineada conmigo. También aprendí a escucharme más, a dejar de exigirme desde el juicio y a sostenerme desde otro lugar, con más conciencia y respeto por mis propios procesos.
Y, sobre todo, entendí que mi valor no depende de la validación externa, sino de cómo yo elijo verme, reconocerme y sostenerme en cada etapa.
¿Qué tipo de decisiones te resultan más difíciles, cuando desarrollás tu proyecto?
Las decisiones más desafiantes han sido las que implican soltar y expandirme al mismo tiempo. Dejar atrás lo conocido para abrirme a una nueva versión de mí. Tuve que alejarme de mi familia al irme de mi ciudad, cerrar un negocio que ya no era viable económicamente y tomar distancia de personas que no estaban en la misma frecuencia y que, desde su mirada, me hacían dudar de mí. Ahí entendí que no se trata de estar bien o mal, sino de perspectivas, experiencias y caminos distintos. Tus sueños son tuyos, y solo vos sabés cómo los sentís.
También fue desafiante decidir no encajar, elegirme, mantenerme auténtica y fiel a mí misma. Porque al final, a la única persona a la que no puedo fallar es a mí.
Hoy entiendo que crecer también es saber cuándo dejar ir, confiar en lo que viene y animarse a dar ese paso, incluso cuando incomoda.
¿Cómo creés que te describirían, quienes trabajan o colaboran con vos?
Como una persona cercana, clara y directa, pero a la vez muy humana y amorosa. Alguien real, que no anda con rodeos y dice lo que piensa, pero siempre desde el respeto.
Me ven como alguien que ordena, escucha y también confronta cuando es necesario, porque logro ver más allá de lo evidente. Pero siempre aclaro algo: lo que comparto es mi punto de vista, desde mi experiencia y mi vida, no es una verdad absoluta. Cada persona tiene que aprender a desarrollar su propia mirada, su propia voz y tomar sus propias decisiones.
También me describen como una persona segura de sí misma, coherente con lo que quiere para su vida. Escucho otras opiniones y sugerencias, pero la decisión final siempre pasa por lo que realmente se alinea con mi ser. Y eso mismo es lo que busco despertar en cada persona que acompaño.
¿Dónde sentís que tu trabajo genera más impacto hoy?
En los procesos uno a uno y en los espacios grupales donde hay compromiso real y las personas realmente se permiten transformarse. Ahí es donde dejan de excusarse y empiezan a hacerse cargo de su proceso, y es en ese punto donde el cambio se vuelve profundo y sostenido.
Entendiendo también que yo no soy quien genera el cambio, sino que soy parte del camino. Acompaño el proceso que cada persona tiene que transitar, pero para eso tiene que haber un compromiso individual y una decisión real de transformarse. No porque yo lo diga o porque “sea lo correcto”, sino porque así lo sienten y forma parte de su evolución como personas y como profesionales.
¿En qué entorno o contexto nació tu proyecto?
Nació en un momento de búsqueda profunda y transformación, cuando entendí que los distintos rubros en los que trabajé como, gastronomía, administración, deporte, no terminaba de conformarme para vivir de ello.
Desde siempre tuve una fuerte vocación de servicio, participando en voluntariados, talleres y espacios donde podía escuchar, compartir y conectar con distintas realidades. Ahí confirmé que podía acompañar a otros desde mi propia experiencia.
Así que tomé la decisión de cambiar y empezar a vivir una vida más libre, auténtica y alineada conmigo, y nace este proyecto (primero de formarme como Mentora), luego todo lo que sigue.
¿Dónde encontrás inspiración o nuevas ideas para seguir creando?
En las personas, en sus historias reales, en eso que muchas veces no se muestra. También en mi propia historia, en mi camino y en la forma en la que elijo vivir: un día a la vez, desde la libertad, confiando y respetando los procesos, tanto de la vida como los míos.
¿Dónde te gustaría ver tu proyecto dentro de algunos años?
Expandido, llegando a más personas incluso a nivel internacional, (en mi Academia Virtual que aún está en proceso) con una comunidad sólida, consciente y comprometida. Un proyecto que impacte de forma real y sostenible, manteniendo siempre la esencia de acompañar desde un lugar auténtico y alineado.
¿Qué significa para vos hacer visible lo que estás construyendo?
Es animarme a mostrar mi historia y mi proceso sin filtros, entendiendo que compartir también es una forma de ayudar a otros.
Es dejar de minimizar mi camino y ocupar mi lugar, mostrando que se puede construir desde lo real, no desde la perfección. En un mundo tan conectado pero a la vez tan desconectado, volver a la esencia, a lo que sentimos y a quiénes somos, es clave.
Comparto desde mi experiencia, no como una verdad absoluta, sino como una posibilidad. Porque cada historia es válida, y nunca sabés cuándo lo que viviste o lo que estás atravesando puede hacerle “clic” a otra persona.
Mi mensaje es simple: viví un día a la vez, no te compares y anímate a intentarlo las veces que sea necesario. Porque lo que hagas hoy puede cambiar tu mañana y el de alguien más ...